Corine Bastide

La joven madre sobrevivió seis días expuesta a intensos calores, en el día, y noches frías. Era improbable que nadie la viera. Encontrarla, fue un milagro de Dios.

El vehículo de Corine Bastide se salió de la autopista y se precipitó raudo por una pendiente, rodó y se convirtió—en cuestión de segundos—, en una bola de hierro y vidrios que la aprisionaron contra la silla del conductor. Tuvo varias fracturas y laceraciones incapacitantes. El mayor problema es que se encontraba en un paraje distante, una noche calurosa, en Bélgica. Nadie se enteraría a esa hora, del aparatoso accidente.

Fueron seis largos días de agonía que se convirtieron en una eternidad. Pensó en sus tres hijos, en su futuro matrimonio, en todos los planes que tenía.  Se cansó de gritar, pero nadie la escuchaba. De hecho, era improbable que la encontraran.

En medio de su desesperación, clamó a Dios. Y una pareja de conocidos suyos, que pasaban por el lugar, divisaron el carro en la distancia. Sabían de su desaparición, pero jamás que la persona gravemente herida que hallarían, era la misma Corine por quien profesaban amistad.

Una aparente coincidencia fue la respuesta de Dios. Eso es lo que Él hace. Obrar de maneras extrañas que no podemos entender.

El Señor Jesús enseñó:

«Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios.» (Lucas 18:27)

Desconocemos que milagro requiere a nivel personal y familiar. Sea cual fuere su necesidad, el Señor lo hará. No importa que tenga las circunstancias en contra. La mano de Dios no se ha acortado. Él está obrando desde la eternidad. Y lo seguirá haciendo.

Jamás olvide dos elementos esenciales: clamar y creer. Desencadenan el poder ilimitado de Dios en su vida y en su familia.

Para ampliar este tema le invitamos a escuchar lo siguiente:

Escuche las transmisiones del Programa “Vida Familiar”

Escucha»Programa Vida Familiar» en Spreaker.

Por #RadioBendiciones

Podcast y Artículos del realizador Fernando Alexis Jiménez, con principios sencillos pero eficaces para desarrollar el crecimiento personal, espiritual y familiar.

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