Enfrente victoriosamente los desiertos de la vida

El dolor es inevitable. Sin embargo, en lugar de centrarnos en aquello que produce amargura, debemos enfocarnos en las tremendas bendiciones de Dios que quizá estamos dejando de lado.


Por Fernando Alexis Jiménez | Instagram @RadioBendiciones

Todos solemos enfrentar desiertos en la vida personal, espiritual y familiar. Etapas en las que quisiéramos estar aislados de todos y de todo. Momentos en los que no deseamos orar, leer la Biblia o ir a la iglesia. Incluso, llegamos a dudar de nuestra fe.

¿Le ha ocurrido? Probablemente. Ahora, el asunto principal no estriba en los lapsos de tristeza o de dolor y desaliento, sino en la forma como los enfrentamos.

La única manera de librar esta batalla de manera victoriosa, es asumiendo una actitud de fe y de confianza en Dios.

Le invito para que consideremos y despejemos dos interrogantes:

  • ¿Por qué motivo atravesamos desiertos?
  • ¿Cómo salir victoriosos de los desiertos de la vida?

LOS DESIERTOS DE LA VIDA, ¿POR QUÉ?

Cuando Dios creó todo, el mundo era perfecto como leemos en Génesis 1 y 2. Quien sembró la maldad fue satanás, tal como lo registra Génesis 3:1 y versos siguientes.

Toda persona tiene la oportunidad de elegir entre el bien y el mal, como lo enseña Génesis 1: 27 y 2: 15-17.

Sobre esa base, mucho dolor y tristeza en nuestra cotidianidad es el producto de nuestros errores. De ahí que debemos considerar una realidad: toda decisión entraña un riesgo.

El equívoco de Adán y Eva trajo como consecuencia la contaminación del género humano con la maldad:

«Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.» (Romanos 5: 12 | RV 60)

El dolor es inevitable. Sin embargo, en lugar de centrarnos en aquello que produce amargura, debemos enfocarnos en las tremendas bendiciones de Dios que quizá estamos dejando de lado.

SALIR DE LOS DESIERTOS ES POSIBLE, PERO, ¿CÓMO?

En medio de los desiertos podemos salir victoriosos. ¿De qué manera? Relacionamos algunas sugerencias valiosas:

  • Saque lo mejor de su fortaleza.
  • Tenga claro que cuando estamos desalentados o quizá heridos emocionalmente, necesitamos hacer acopio del esfuerzo y del ánimo.
  • Tome nota de que los desiertos no son para siempre.
  • Vuelva su mirada a Dios. Él nuestro único ayudador.
  • Como en el caso del patriarca Job, debemos asumir una actitud de total confianza en Dios:

“Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.” (Job 1: 20-22 | RV 60)

La actitud es esencial. Es la que marca la diferencia entre un triunfador y un perdedor.

Usted tiene todas las potencialidades para ser un vencedor. Basta que le abra las puertas de su corazón a Jesucristo y emprenda, tomado de Su mano, ese maravilloso viaje hacia el cambio y crecimiento personal, espiritual y familiar.

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Podcast y Artículos del realizador Fernando Alexis Jiménez, con principios sencillos pero eficaces para desarrollar el crecimiento personal, espiritual y familiar.

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