Escalera al cielo

La escalera al cielo, al menos la que hay en una isla estadounidense, será cerrada. Pero la espiritual, la que conduce a Dios, aún no se ha cerrado. Es tiempo de evaluarnos. ¿Conocemos cuál es esa escalera al cielo? ¿Le hemos abierto las puertas de nuestro corazón? Dos interrogantes que ameritan una respuesta.

Por Fernando Alexis Jiménez | #RadioBendiciones

Por más de cincuenta años se le ha conocido como “La escalera al cielo”. La componen 4.000 escalones. Se encuentra en la isla de Oahu, en Hawái. La construyó la Marina de EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial. En la cima de ese sendero se estableció una base de radio secreta, que fue cerrada en 1987 y, desde entonces el sendero ha estado oficialmente cerrado para el público

Por espacio de varias décadas fue un atractivo turístico. Desde la altura se divisa una panorámica única, con la ciudad de fondo, el mar y las montañas. Como si un pintor hubiese escogido los colores más brillantes y hermosos para componer aquella imagen.

Millares de personas se precian de tener en sus álbumes, fotografías de “La escalera al cielo”. Un verdadero privilegio porque el Ayuntamiento de la ciudad estadounidense de Honolulu, en Hawái, aprobó el desmantelamiento de la famosa escalera. El argumento de fondo es el elevado costo para su mantenimiento.

La Biblia registra que el patriarca Jacob soñó con una escalera al cielo. Fue cuando iba de camino a Harán. Podemos leerlo en Génesis 28:10-19.

«Allí soñó que había una escalinata apoyada en la tierra, y cuyo extremo superior llegaba hasta el cielo. Por ella subían y bajaban los ángeles de Dios. En el sueño, el Señor estaba de pie junto a él y le decía: «Yo soy el Señor, el Dios de tu abuelo Abraham y de tu padre Isaac. A ti y a tu descendencia les daré la tierra sobre la que estás acostado.» (Versos 12, 13)

Nuestro amado Dios y Salvador Jesucristo fue claro en enseñar que Él es el camino a la eternidad con Dios, la verdadera escalera al cielo.  Lo dijo en Juan 14:6.

«Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.» (Juan 14:6 | RV 60)

Cuando nos asiste ese convencimiento, dejamos de temer a la muerte. Sabemos que es el tránsito a la vida eterna, que está en Cristo. Él murió por nosotros en la cruz para asegurarnos el perdón de los pecados y librarnos de la condenación.

Una pregunta: ¿Ya recibió a Jesucristo como su único y suficiente Salvador? Hoy es el día para que lo haga. Permita que Jesús reine en su vida y en su familia. Es la mejor decisión que podemos tomar. Ábrale las puertas de su corazón a Jesús.

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