Dios nos habla de muchas maneras. Y en esa intimidad que desarrollamos con Él, nos comparte promesas que algunas veces nos involucran junto con nuestras familias. Puede que esas promesas las hayamos recibido en oración o al leer Su Palabra.

No desconfíe jamás de las promesas de Dios. Él las pronuncio para bendecirle a usted y a su familia. Y si hay algo maravilloso, es que las bendiciones del Padre celestial rebasan nuestra comprensión, pero se hacen realidad en Su tiempo perfecto.

¿Alguna vez recibió una promesa de parte de Dios? Pudo ser durante los períodos de intimidad con Él. Durante la oración o mientras leía la Biblia. Estamos convencidos que sí. Es más, tras recibir esa promesa, sintió paz en su corazón. Comprobó que no era mero emocionalismo.

Ahora se encuentra a la espera de que se materialicen. Le inquieta que pase el tiempo sin ver mayores evidencias de que se acerca o que está en marcha el cumplimiento. Lo que está claro es que, aun cuando nos parezcan increíbles, las promesas del Señor se cumplen. Su poder es ilimitado.

Cuando vamos a la Palabra, leemos:

“Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?” (Números 23: 19 | RV 60)

Sobre esa base, concluimos:

  • Dios no improvisa. Todo lo tiene cuidadosamente calculado, inclusive las promesas.
  • Para Dios no hay límites o algo que le resulte imposible.
  • Dios nos bendice y cumple las promesas que ha hecho: a nivel familiar, personal, ministerial y en el trabajo.

Ahora, es importante tener en cuenta que Dios tiene su tiempo perfecto para cumplir aquello que ha prometido, tanto para el presente como para el futuro.

¿Qué debemos hacer? En esencial lo siguiente:

  • Tener claro que quien hizo la promesa es Dios.
  • Confiar plenamente en el obrar de Dios, que es bueno, agradable y perfecto.
  • Aprender a esperar en Dios.

No desconfíe jamás de las promesas de Dios. Él las pronuncio para bendecirle a usted y a su familia. Y si hay algo maravilloso, es que las bendiciones del Padre celestial rebasan nuestra comprensión, pero se hacen realidad en Su tiempo perfecto.

A propósito, ¿ya recibió a Jesucristo como su único y suficiente Salvador? Hoy es el día para que lo haga. Permita que Él reine en su vida y en su hogar, es la mejor decisión que podemos tomar.


© Fernando Alexis Jiménez | Ministerios Vida Familiar | #RadioBendiciones


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