Libérese de la tristeza que lo aprisiona

Dios sana las heridas de nuestro mundo interior. No obstante, es un proceso maravilloso de sanidad del alma, que debemos atravesar. De Su mano poderosa, podemos lograrlo.

Por Fernando Alexis Jiménez | Instagram @RadioBendiciones

Todas las personas en algún momento de la vida enfrentamos una situación dolorosa.  Puede ser una separación traumática, una enfermedad que la ciencia diagnostica como  incurable, la pérdida del empleo o la partida de un ser querido hacia la eternidad.

En períodos así:

  • Nos sentimos solos.
  • Pensamos que nadie nos entiende.
  • Creemos que quizá Dios se olvidó de nosotros.

Esa apreciación es apenas previsible porque estamos mirando el entorno desde la perspectiva del dolor.

HAY ESPERANZA

Pero… no todo está perdido. No lo es en la medida en que confiamos en el poder de Dios para cambiar las circunstancias.

Permítame ilustrar el asunto con la siguiente historia tomada de la Biblia:

«Aconteció después, que él iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con él muchos de sus discípulos, y una gran multitud. Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad. Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores. Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te digo, levántate.  Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre.» (Lucas 7: 11-15 | RV 60)

¡Dios no es ajeno a nuestro dolor! Si lo buscamos, vendrá en nuestra ayuda.

UNA RUTA PARA LA SANIDAD

Él sana las heridas de nuestro mundo interior. No obstante, en ese proceso maravilloso de sanidad del alma, es probable que atravesemos por los siguientes pasos:

1.- La negación – No aceptar la realidad.

2.- La ira o el sentimiento de culpa – Se desencadena como consecuencia de enfrentar situaciones sobre las que no tenemos control.

3.- La depresión – Cuando no nos provoca absolutamente nada, ni siquiera salir de una habitación.

4.- La negociación – Comenzamos a buscar salidas al momento difícil por el que atravesamos.

5.- La aceptación de la realidad – El comienzo de una nueva vida.

Dios desea hacer algo especial en su vida. Él sana su mundo interior. Con Él siempre encontraremos una salida para el dolor y la desesperanza.

No podría despedirme sin antes invitarle para que le abra las puertas de su corazón a Jesucristo. Emprenda tomado de Su mano, el maravilloso viaje hacia el cambio y crecimiento personal y espiritual.

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