Dios desea transformar nuestra vida familiar

Si deseamos experimentar bendiciones, es en la familia donde podemos obtenerlas. Es nuestro lugar para que lo bueno ocurra. Así ha estado desde la eternidad en el plan de Dios. Y si surgen dificultades, Él nos ayuda a resolverlas.

Por Fernando Alexis Jiménez – #RadioBendiciones

La familia es el principio de toda bendición. Es en ese espacio donde interactúa con su cónyuge e hijos, donde Dios concibió que alcanzara la realización plena. Puede que muchas personas no quieran aceptarlo, porque han experimentado una situación desagradable, pero en el plan divino, es en el hogar donde avanzamos siempre a nuevos niveles.

Probablemente surjan desavenencias, algunas de las cuales parecieran difíciles de resolver, pero es en el entorno familiar donde recibimos bendiciones diariamente, representadas en una vida gratificante, pero, también, en el crecimiento espiritual. Eso sin mencionar todo bien proveniente del Señor, de carácter material.

Fue el Padre celestial, quien concibió la familia en el momento mismo de la creación del universo, quien sentó las bases de cómo debería ser su funcionamiento. Para saber más, es importante que diariamente consultemos la Biblia: En sus páginas encontramos el camino a seguir en cada nueva circunstancia.

Experimentar la bendición familiar tiene un secreto, sencillo, práctico y eficaz: la fidelidad al Supremo Hacedor:

“Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos. Cuando comieres el trabajo de tus manos, Bienaventurado serás, y te irá bien. Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa. He aquí que así será bendecido el hombre que teme a Jehová. Bendígate Jehová desde Sion, y veas el bien de Jerusalén todos los días de tu vida, y veas a los hijos de tus hijos. Paz sea sobre Israel.” (Salmo 128: 1-6 | RV 60)

La familia está presente, desde la eternidad, en el corazón de Dios (Cf. Efesios 5: 21 ss.)

¿Cuál es nuestro compromiso? Cuidar de la familia. Ser buenos administradores de la responsabilidad que nos ha delegado. Eso implica expresar amor, tolerancia, entendimiento y diálogo con nuestro cónyuge e hijos. No hay otro camino. Es el principio de la bendición.

Imagine por un instante que entra en el despacho de Dios. ¿Cuál cree que sería una de sus primeras preguntas, después del saludo? La respuesta es sencilla: “¿Cómo va tu familia?”. La respuesta está en sus manos.

Si no ha recibido a Jesucristo como su único y suficiente Salvador, hoy es el día para que lo haga. Prendidos de Su mano iniciamos el maravilloso viaje hacia el crecimiento personal, espiritual y familiar, que tanto anhela y necesita con urgencia.

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Por #RadioBendiciones

Podcast y Artículos del realizador Fernando Alexis Jiménez, con principios sencillos pero eficaces para desarrollar el crecimiento personal, espiritual y familiar.

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