Restauremos la familia

Es necesario hacer un alto en el camino y evaluarnos. ¿En qué estamos fallando? Al descubrir los errores, es importante que dispongamos nuestro corazón a aplicar correctivos. No en nuestras fuerzas, sino con ayuda del Señor. Con Su poder, la victoria está asegurada.

Por Fernando Alexis Jiménez – #RadioBendiciones

Si hay un libro en la historia de toda la humanidad que abunda en aspectos y ejemplos relativos a la vida familiar, es la Biblia. Desde la vida en común de Adán y Eva (Génesis 4) hasta las bodas del Cordero, entre Cristo y su iglesia (Apocalipsis 21)

Aquí es menester recabar en un hecho irrefutable: Dios ama la familia, se preocupa por ella y desea ayudarnos a resolver las dificultades que pudieran surgir en la cotidianidad en la relación entre cónyuges y con los hijos.

La clave de una familia sólida estriba en que Cristo sea quien gobierne, que le permitamos su orientación en medio de las crisis que atravesamos.

«Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.» (Mateo 7:24-27 | RV 60)

Si enfrentamos tropiezos en la cotidianidad con la familia, es importante que sepamos cómo manejar los problemas. Es la única forma de avanzar hacia la restauración. Para ayudarle en ese proceso, compartimos con usted cuatro interrogantes valiosos:

  • ¿Qué hago cuando enfrento conflictos familiares?
  • ¿Procuro resolver los problemas a mi manera?
  • Al presentarse desavenencias, ¿escucho los razonamientos de mi cónyuge o de mis hijos?
  • ¿Busco la ayuda de Dios para superar las diferencias que afloran al interior de la familia?

Es necesario hacer un alto en el camino y evaluarnos. ¿En qué estamos fallando? Al descubrir los errores, es importante que dispongamos nuestro corazón a aplicar correctivos. No en nuestras fuerzas, sino con ayuda del Señor. Con Su poder, la victoria está asegurada.

Si no ha recibido a Jesucristo como su único y suficiente Salvador, hoy es el día para que lo haga. Prendidos de Su mano iniciamos el maravilloso viaje hacia el crecimiento personal, espiritual y familiar, que tanto anhela y necesita con urgencia.

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Por #RadioBendiciones

Podcast y Artículos del realizador Fernando Alexis Jiménez, con principios sencillos pero eficaces para desarrollar el crecimiento personal, espiritual y familiar.

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