En nuestra condición de cristianos no podemos ser indiferentes ante quienes experimentan alguna necesidad o sufrimiento. Hoy es el día para evaluarnos.

Es imperativo que se examine. Quizá en la ruta que va, jamás podrá tener una buena relación familiar. Es esencial que nos revisemos y tomemos otro rumbo.

Una de las más grandes disyuntivas de las personas, es definir cuál es el orden de prioridades para su cotidianidad. Trazar una línea divisoria entre lo urgente, lo importante y lo necesario. Si lo hiciéramos, sacaríamos mayor provecho del tiempo que tenemos disponible y hasta sobraría suficiente para descansar.

La mejor ilustración alrededor del tema la leemos en el evangelio de Lucas:

“Aconteció que, yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas.  Pero solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.” (Lucas 10: 38 – 42 | RV 60)

La escena que tuvo ocurrencia en Betania, a tan solo 3 kilómetros de Jerusalén, tiene como protagonistas a dos mujeres, comprometidas con su hogar y, de hecho, de buen testimonio, como podríamos inferir. 

¿Cuál era la dificultad de María? Sus múltiples ocupaciones. Los compromisos diarios la ahogaban. Vivía, como muchos de nosotros, solamente para trabajar y trabajaba para vivir.

Haga un alto en el camino. Piénselo con detenimiento. Es hora de aplicar correctivos. Evalúe detenidamente: los afanes de la cotidianidad, si lo permitimos, no nos permitirán disfrutar la existencia ni de los momentos gratificantes.

Por su parte Martha tenía una perspectiva diametralmente opuesta. ¿Era equilibrada? Probablemente sí. O puede que no. Lo cierto es que privilegió su espiritualidad a los afanes que salen al paso.

Reconoció que en su vida necesitaba a Jesucristo. Que Él traía enseñanzas que transformarían su existencia. Decidió cambiar de rumbo, porque a un ritmo descontrolado, era evidente que no llegaría a ninguna parte.

Igual usted. Es imperativo que se examine. Quizá en la ruta que va, jamás podrá tener una buena relación familiar. Es esencial que nos revisemos y tomemos otro rumbo. Es la única forma de recobrar una vida en armonía, paz interior y gratificante, que aproveche y vive al máximo cada instante.

Si aún no ha recibido a Jesucristo en su corazón, hoy es el día para que lo haga. Permita que Él gobierne su vida y la familia. Es la mejor decisión que podemos tomar.

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© Fernando Alexis Jiménez | Ministerios Vida Familiar | #RadioBendiciones



 

Por #RadioBendiciones

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