Disfrutando la vida diaria

Bajo ninguna circunstancia deberíamos traicionar la confianza de Dios, la que siempre ha tenido en nuestro buen juicio como mayordomos de Su creación.

Por Fernando Alexis Jiménez | #RadioBendiciones


Debemos valorar lo que tenemos porque es transitorio y proviene de Dios. Nada es nuestro, todo nos lo ha dado el Señor. Él confía en que seremos buenos administradores de los bienes.

Se trata de una enorme responsabilidad que el Padre delegó en el ser humano desde cuando concibió el mundo y el universo.

“Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” (Génesis 1: 28 | RV 60)

Es cierto, todo fue creado para que los disfrutáramos, pero también, para que lo administráramos con cuidado.

El primer círculo por el cual debemos responder, es el maravilloso regalo de la familia; de nuestro cónyuge e hijos.

Aun cuando nos resulte difícil de aceptar, nada de cuanto tenemos se logró por esfuerzo propio o merecimiento. Es un regalo de Dios. El Señor nos abrió las puertas de la provisión:

“Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.” (1 Corintios 4: 2; Cf. 1 Corintios 4: 7)

Al finalizar nuestro tránsito terrenal el Creador nos evaluará en cuanto a la forma como haya administrado todo lo que puso a nuestra disposición. ¿La razón? Somos los administradores, no los propietarios. Comenzando por la familia –su creación maravillosa–, y las propiedades materiales.

Bajo ninguna circunstancia deberíamos traicionar su confianza, la que siempre ha tenido en nuestro buen juicio como mayordomos de Su creación.

Si aún no ha recibido a Jesucristo como su único y suficiente Salvador, hoy es el día para hacerlo. Permítale también que gobierne sobre su hogar. Es la mejor decisión que puede tomar.

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Por #RadioBendiciones

Podcast y Artículos del realizador Fernando Alexis Jiménez, con principios sencillos pero eficaces para desarrollar el crecimiento personal, espiritual y familiar.