Así como comprar una hermosa vivienda italiana costó un euro, aceptar la salvación eterna depende de decirle Sí a nuestro Dios y Salvador Jesucristo.

Así como comprar una hermosa vivienda italiana costó un euro, aceptar la salvación eterna depende de decirle Sí a nuestro Dios y Salvador Jesucristo. No se pierda esta apasionante historia de la vida real que tiene una enseñanza espiritual.

Por Fernando Alexis Jiménez – #RadioBendiciones 

Danny McCubbin pasará a la historia de la modernidad como el hombre que compró una hermosa casa en una villa italiana por tan solo un euro. Aunque parezca imposible. Hizo la transacción para comprobar qué tan cierta era la atractiva oferta que circulaba por internet y las redes sociales. «No tengo nada que perder«, murmuró mientras hacía la transferencia.

Este consultor digital que ha vivido en Londres durante muchos años, respondió a la iniciativa comercial que tiene como objetivo dar nueva vida a los pueblos italianos ofreciendo casas a precio de ganga. La propiedad está en la localidad de Mussomeli, en Sicilia. Desde su perspectiva, lo que pagó fue mínimo. Lo demás fue gratis.

Cada pueblo tiene diferentes condiciones para la compra del inmueble. En algunas localidades hay que comprometerse a gastar una cierta cantidad de dinero en la renovación, y hay otras poblaciones que ofrecen incentivos fiscales si decide mudarse a la ciudad y montar un negocio.

«Aquí en Mussomeli el único requisito es comprometerse a comenzar la renovación dentro de los tres años posteriores a la negociación, y en ese tiempo debe hacer mejoras en el frente de la casa. No necesita pagar un depósito y no tiene que gastar una cantidad mínima de dinero en los arreglos«, explica visiblemente emocionado a quienes se lo preguntan.

La noticia le dio la vuelta al mundo. Tras leerla y subrayarla para escribir sobre ella, vino a mi mente la salvación de Dios. Es algo maravilloso que incluye el perdón de nuestros pecados, una nueva oportunidad para empezar y, en el futuro, la vida eterna. ¿El costo? Simplemente recibir la salvación por fe. Así lo enseña el apóstol Juan:

«Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.»(Juan 1: 12, 13 | RV 60)

No Hay mayor esfuerzo, simplemente decirle sí a Cristo. A partir de allí comienza el proceso. Él transforma nuestra vida y familia. Los resultados son sorprendentes y maravillosos. La decisión está en sus manos. Decídase hoy por esa fortuna invaluable de la salvación, no por obras sino por fe.

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